¡Ya llegó, ya llegó! Ya llegó Agustín el bailador, ¿pos’ no se andaba peleando con Vicente?, si, pero míralos muy juntitos con sus tres garantías al frente. ¡Espérate manito! Tú ¿qué estas celebrando?, vete yendo más despacito… pues ¿qué no estamos en septiembre?... ¡ya te dije que si hombre!, pero estamos en el dos mil diez, más no en el dos mil veintiuno, no seas tan inoportuno. Entonces ¿Por qué tanto gastadero y arguende?... pos’ ya sabes que es eso lo que le gusta a la gente.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Carta del editor
Hola a todos mis amigos lectores, mi nombre es Joel Eduardo Rico Vallejo, editor de la Revista Calmecac; tengo veintiséis años viviendo muchas cosas que no concuerdan con los doscientos años de independencia que se están celebrando, es por eso que hoy me dirijo a ustedes como un ciudadano, igual que ustedes, que no está de acuerdo con lo que pasa en nuestro país.
Esta vez, mi postura va más allá de unas cuantas líneas metafóricas, va más allá de los cuentos aquí publicados, de los ensayos y artículos de opinión; va más allá del romanticismo que rodea a esta revista. Esta vez, me voy a permitir hacerles saber a ustedes mi sentir en el tema de los festejos del bicentenario de la independencia de México y el centenario de la revolución mexicana.
Estoy en contra de todo festejo, de toda alegría en este día; estoy en contra de cada trago de alcohol, de cada comida típica para celebrar. ¿Celebrar qué?, celebrar que trabajamos con dedicación y esfuerzo, para que cuando llegues a tu casa te lleves la sorpresa de que se robaron tus pertenencias, de que tu vehículo desapareció o que nomas’ porque a un pendejo se le ocurrió asaltarte poniendo como pretexto el que no encuentra trabajo.
¿Celebrar qué? Que nuestro heroico cuerpo policial es una masa de corrupción y una masa de grasa que de poco ayuda; que nuestro ejército militar está manipulado por mentes maquiavélicas. Yo estoy harto. Estoy harto de la supuesta democracia de este país, del abuso de poder, del mal gobierno, de títeres políticos; estoy harto de los secuestros y su vinculación con nuestros servidores públicos; estoy harto de la guerra del narcotráfico, de que los políticos estén dentro de esto y después finja proteger al pueblo; estoy harto del acaparamiento de capital, de que los de arriba no permitan crecer a los de abajo.
Estoy harto del sistema educativo en México, del sistema político; estoy harto de discursos, de mentiras, de engaños; estoy harto de que los medios de comunicación sean parte integral de nuestra enseñanza.
Estoy harto de tantas matanzas sin sentido, de la represión y la manipulación de información, de la destrucción de las comunidades indígenas; estoy harto de la incongruencia de tener a varias de las personas más ricas del mundo en un país donde la mitad de la población vive en la pobreza.
Pero también estoy harto de que nosotros tengamos la culpa; estoy harto de la gente inconsciente, de la gente que no lucha por su educación o por su aprendizaje; estoy harto de la gente que se conforma con lo que le da el gobierno, con lo que le dicen los medios, tragándose toda esa mierda procesada.
Estoy harto de la gente floja, que no cumple con sus acuerdos, de la gente impuntual, de la gente carente de sentido común, de razonamiento, que sólo vive en su ignorancia esperando a tener una vida fácil; estoy harto del racismo social, de que se dejen manipular por la iglesia católica.
Pero ¿qué hago yo?, en vez de sólo quejarme. Aprendamos a ser responsables, a pensar por nosotros mismos, a realizar actividades productivas, a dejar de leer cosas banales, a dejar de ver programas de televisión triviales y sin sentido. Luchemos por una revolución intelectual, por un México mejor, a vivir en el México que todos conocemos y no lo que el gobierno quiere que veamos.
Que nuestra iniciativa salga de nuestro corazón por medio de la razón y no por la basura de unos cuantos poderosos.
La importancia de llamarse Adela
Michelle Carrillo.
Si mi Adelita se fuera con otro. Quizá no habría existido en la historia, no se habría derramado sangre femenina con intelecto, perseverancia y temple,
y obviamente no seria lo mismo.
La seguiría por tierra y por mar. Y para qué seguir a Adela si ya se fue con otro, y si ya se cambió el nombre por Mariela, quizá hasta se hizo española o puerto riqueña.
Si por mar en un buque de guerra. Sería aun más romántico que como en Marquez se leyera: un ir y venir, pero en ese buque, mejor denominado como crucero del amor.
Si por tierra en un tren militar. Quizá la novia de Villa se llamaba Adela, mínimo de nacimiento y he allí el por qué el tren pasaba por el frente de su casa.
Pobre de mi Adela, y si supieran que en verdad eras Leonor, Marieta, María o Altagracia, que en realidad sólo querías ser soldadera, defender tu patria y ser heroína de muchas pequeñas que ahora se ponen tus trenzas.
Y si Adela tú me vieras ¡Qué decepcionada de mí estarías!, sin trenzas ni metralletas, sin voz, con las manos cruzadas ante la nueva esclavitud de mi pueblo, te retorcerías en tu tumba sin consuelo, qué Michelle ni qué nada, ni siquiera Micaela, escucha bien madre, que hoy me lo cambio por Adela.
¿Guanajuato ha evolucionado?
Laura Flores Ramos
Es cierto que todo se ha concentrado en este dos mil diez, en plena celebración del Bicentenario. Guanajuato es el centro e atención de miles de guanajuatenses, además de personas en todo el país e incluso teniendo gran alcance internacional.
Pero existe una problemática que parece imposible esté sucediendo en tiempos actuales, donde sitúan a Guanajuato como un estado que ha evolucionado en cuanto a educación y cultura. Este problema se llama “penalización del aborto”, que comprende la discriminación a la mujer por concebir a un ser vivo.
No se trata de discernir si estas mujeres acusadas de aborto son culpables o inocentes por tales actos, sino de buscar soluciones y encontrar las causas, para de esta manera evitar embarazos no deseados.
Estamos de acuerdo que para lograr un embarazo, tuvo que existir una relación sexual que es efectuada por un hombre y una mujer, por lo tanto, se ve notoriamente la discriminación a la mujer, ya que sólo se le señala a ella, cuando es un acto de dos.
No hablamos de que ella sea la víctima, sino reconocer una responsabilidad de ambas partes, y que asuman lo que les corresponde. ¿Por qué sólo una parte es la que tiene que pagar las consecuencias? Si se trata de lograr una equidad de géneros.
Y en este caso tan grave, se ha visto que Guanajuato está teniendo una notable pérdida de valores, y peor aún, cuando han satanizado dicha situación. Colocando a nuestro estado como totalmente conservador, denominado por muchos “La cuna del Yunque”, cuando debería ser “La cuna de la independencia”, exaltando valores como libertad, justicia e igualdad. No es posible que siendo un estado luchando por el sometimiento español, tenga que regresas a adoptar términos como la deshonra.
Quizás sean muchos los factores que giren en torno a esta problemática entre ellos, lo económico, social, educativo, etc. Pero no hay ningún pretexto para responsabilizarse de sus actos y estar conscientes de sus acciones, saber que si existe una causa, por consecuencia habrá un efecto.
A pesar de que el gobierno manipula la información respecto a la educación sexual, satanizándola, tratando de pintar un mundo color de rosa; existen medios de comunicación y medios alternativos que nos proporcionan una infinidad de métodos anticonceptivos.
Lo importante de todo esto es que si existen penas, se aplique a ambos progenitores. Que se logre la máxima equidad y cada quien asuma sus responsabilidades, actuando con un alto grado de conciencia, para cambiar la imagen del estado.
Cuentos para niños a la media noche
Luis Fernando Martínez Padrón
Servicio Solicitado
Hoy no he querido hablar de política, esa ciencia o arte (porque aun no nos ponemos de acuerdo) que nos engaña y nos complica la existencia con palabrerías que nos hacen creer en el cambio, de un sistema que nos aniquila… Sin embargo, prefiero constatar que me es imposible concentrarme en esta materia, y tendré que buscar en lo más profundo de mi ser, la capacidad de escritura que intento tener y el don de relacionar palabras para convertirlas en oración y estas a su vez, en un escrito.
Las personas por lo regular carecen de sinceridad; la doble moral, las mascaras que nos cubren, así como la indumentaria que utilizamos a falta de pelaje, nos absorbe y terminamos por volvernos uno mismo en la comunión de lo material con lo espiritual, por antemano, se deja vociferar a cuanto idiota tiene boca; aunque el cerebro sólo le sea un cheque posfechado.
Enciendo el televisor para atarugarme un rato y descubro que el bicentenario ya está a la vuelta de la esquina. Asqueada, mi polémica materia gris me pide un descanso, lee las notas interesantes del diario y contempla amorfo las vicisitudes de los decapitados, los muertos y la ruta al dos mil doce.
Pero ¿el México qué demuestra? Que los estudiosos tienen razón al contemplar el universo y conocer que su vida es estar en expansión para luego contraerse, o al revés, y así sucesivamente en los cambios mismos de la materia. Entonces, en este país debemos regresar y hacer las mismas barbaridades que ya hemos hecho, con una iglesia que intenta volver al oscurantismo de la edad media.
Camino de Guanajuato, que pasas por tanto pueblo (46 municipios para ser exactos, a ver, ¡Dímelos!)… letra única para el orgullo de un pueblo que mágicamente puso a nuestro humilde Estado en el contexto nacional gracias al máximo compositor José Alfredo Jiménez; pero ahora “vade retro Satanas”, no vengáis a conocer nuestros caminos, (solo tomamos precauciones por si acaso en algún momento pretenden los homosexuales, las lesbianas, sus hijos adoptados, las mujeres abortadoras y con tatuajes y piercings, visitarnos) pero todos las demás personas honrosas “católicos, apostólicos y romanos” serán tratados como la santa madre iglesia y diosito que esta en los cielos lo dictan, pero de ninguna otra secta por favor, se les recalca no visitarnos.
Mil ochocientos diez, qué bonito que aquí en esta tierra “haya o haiga” (como quiera decirlo) salido el grito de independencia, aunque la verdadera conspiración fue en Querétaro… y nuestro Guanajuato libertador de esos tiempos esté en nuestros días reprimiendo a todos los mexicanos que no concuerdan con sus ideas retrogradas.
¡Qué bonito es lo bonito! ¿A poco no? Y cuando uno pone su cerebro a trabajar, hasta da gusto, será lo único, porque de trabajos ni hablamos… entonces le digo a usted, no es tiempo ya de dejar de fustigarnos con eso de la conquista y de lo malos que eran los españoles (así como la carne de puerco, ummm… carne de puerco) y tratar de dejar atrás nuestros complejos de inferioridad y mostrar al mundo lo que verdaderamente poseemos (y que nos manden el verdadero penacho de Moctezuma que está en Viena) para que observen todos que nuestra raza debe evolucionar como todo en este universo.
Necesitamos pasar de una sociedad infantil, que con todos se lleva bien, (aunque en el fondo nos traten como basura) a nuestra actual forma como sociedad madura-juvenil (o al revés, no sé bien como ponerle, sí, es mi teoría), en la cual defendemos nuestros derechos ante todos sin importarnos si se ofenden con nuestras palabras (menos en Guanajuato donde el Mons. José Guadalupe Martín Rábago nos dice qué hacer y qué no, para estar bien con dios), entonces necesitamos actuar y si a los demás países no les gusta que nosotros crezcamos, pues ahí traigo un cuerno de chivo pa´quien le quiere entrar.
Bicentenario y septiembre siempre son de buenos adagios, nada más no consumas la “iniciativa México” de las televisoras, nuestra sociedad no se cambia con seis millones de pesos, porque eso lo caga Slim sin tener chorro. Nuestro verdadero deber es modificarnos y exigir nuestros derechos y cumplir con nuestras obligaciones sin intentar chingar al de a lado (Menos en Guanajuato donde nuestro Mons. José de Jesús Martínez Zepeda nos santifica con su sola presencia).
Por eso buscando, como buenos “mexicanos hasta los huevos”, la nueva sensación para vivir debe ser afrontar la realidad como viene y como es, que nos conquistaron, los españoles pues qué tiene de malo, pudieron haber sido los japoneses y la tendríamos más chiquita; que nuestra selección de fútbol perdió con Argentina, simple, son mejores jugadores, pero no representan al país, representan una federación (de capital privado, o sea, el dinero lo ponen unos pocos y ellos arriesgan y tienen que sacar su inversión y utilidades), entonces qué de verdad los mueve, ¡que bonitos billetitos verdes! (Menos Guanajuato que el diez por ciento de nuestro ingreso va para la santa madre iglesia como lo dice la biblia a “Oliva lo que es de Oliva y el dinero al clero”).
Por lo anterior, debemos de dejar de preocuparnos por caerle bien al mundo y empezar a pensar cómo sacamos este pinche (aunque me veten de nuevo del periódico universitario Voz Estudiantil) país que merece más de nosotros y no justificarnos con la cantaleta de que el gobierno no nos enseña, ¡agarra un puto libro huevón! (Menos en Guanajuato donde lo que dice el catecismo y el catequista, una ancianita o una quedada que ni siquiera piensa, nos dice).
Pero ante todo debemos dejar de lado nuestro estúpido nacionalismo y demostrar que podemos avanzar, dejar de creer que los conquistadores tienen la culpa de nuestros errores y continuar en un camino que emprenda visión y misión de ser un pueblo encabezado con la razón, en donde nuestros ciudadanos podamos vivir en paz y con la ideología que tengan; también los creyentes de un dios y que necesitan las iglesias, entonces todos juntos podremos proclamar que México se ha transformado. Y como estamos en el mes que empezó a fabricar la libertad en nuestro país, yo tengo que terminar dispensando a aquellos que se embarcaron de Cuba y vinieron a merodear nuestras costas, vamos a Tabasco, ya tenemos Cozumel (Menos en Guanajuato donde metemos a la cárcel a las mujeres que abortan, pinches viejas nada más deben servir para la reproducción).
Yo te perdono Cortés, porque nuestra causa sigue en pie, también a ti Alvarado; y a los grandes emisarios de dios, los perdono, porque de no haber sido por ustedes yo no tendría la felicidad de encontrarme con las deidades de nuestros ancestros y porque el Dios Tau nos ha llamado a encontrar el néctar en las entrañas del desierto; ¿Dónde te puedes permitir eso?
Yo te perdono, porque de no habernos encontrado podría ser que nos alienáramos a la vida desde tu perspectiva, entonces nuestro camino se iría alejando de nuestra tierra y qué bueno que llegaste, porque me hiciste comprender que lo que tú traías no es más que la epidemia que asola a la gente.
Te perdono Cortés, porque en la víspera, Moctezuma se espantó y Cuitlahuac enfermó y con Cuauhtémoc se dio la batalla, no lo logró, y si nos hubiéramos encontrado tú y yo, habríamos muerto los dos en combate; a lo mejor yo antes, pero tu fe ciega, abrió las puertas de mi creencia y dignificó mi raza Chichimeca.
Hoy no he querido hablar de política, porque si de verdad hablo los aniquilo con palabras (aquí deben ir risas), por mi parte los dejo con un cuarteto de una canción (un narcocorrido pues) que llega al alma; por si quieren la canta mucha gente, se llama “El Corrido de AltaVista” y dice así, échele compa: “Pero es la ley de la vida, siempre los de abajo pagan, porque existen los de arriba; que nunca les pasa nada, unos se juegan la vida y otros se gastan la lana”.