He tratado de encontrar las palabras para decírtelo. Pero, ¿cómo explicarlo? Mi corazón late cada vez más fuerte, y la razón se pierde en ti. No tomes en vano lo que te digo. Mírame y dime que no es cierto lo que siento, que entristezco si no te veo. Tómame entre tus brazos, has de este momento eterno y deja que el destino muera lento, y que su vuelo nos lleve lejos.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Joel Rico Castillo
Eres ángel que llega justo en el momento preciso,
eres vida que renueva lo ya vivido,
eres llanto que resuena alegremente en los oídos,
eres risa que iluminas la ilusión futura,
eres tú fruto de un amor sentido,
eres tú la razón de vida.
Eres tú la verdad eterna y la verdad oculta,
eres tú...
niño... eres tú.
A metro y medio del asfalto
Héctor Hernández Alfaro
Del movimiento del ser
Es imposible hacer una concepción inteligible del movimiento del ser si nos encontramos en un mundo sensible. Para llegar a comprobar la inmovilidad del ser debemos primero saber quién es, o nos podemos basar en: el ser es inmóvil, ya que si se moviera, pasaría a no ser y si el no ser no es, no existe. Con este concepto, lejos de salir a un mundo inteligible, sólo nos encasillamos en las profundidades del mundo sensible, debido a que nos estamos basando en un razonamiento lógico, y este nace derivado de la sensibilidad.
Si partimos desde otro punto, el ser es único, nos encontramos con que el mundo sensible y el mundo inteligible son parte del ser. Con esto llegamos a que el ser es todo y nada. Esto se contrapone directamente con la razón lógica de principio de identidad.
Regresando al movimiento, se es parte del mundo sensible entonces es parte del ser, lo cual nos dice que el movimiento está en el ser, pero no se aplica al ser. Esto nos lleva a la inmutabilidad del ser, si lo vemos desde un punto sensible, diremos que el movimiento transformaría al ser, contradiciéndose a la inmutabilidad del ser. Pero si regresamos a que el ser es único, entonces tenemos que: el ser no puede ser inmutable y el ser no puede ser mutable. Ya que al igual que el movimiento, estos dos conceptos están en el ser pero no aplican al ser.
Si nos trasladamos a otra característica que decimos del ser, el ser es eterno. Debemos comenzar delimitando que eterno sólo es un concepto del mundo sensible, por ello esta en el ser pero al igual que los anteriores conceptos no aplica al ser, debido a que el ser no se puede terminar porque el final es parte del ser.
Entonces podemos concluir que el ser es todo y nada, sabido esto, el movimiento del ser desde un punto de vista sensible, es imposible.
Masacre intelectual
Angélica Olmedo Vidaurrazaga
Todo comenzó en 1942 cuando, siendo presidente Ávila Camacho, estudiantes y obreros de las escuelas superiores, se organizaron, llevando a cabo manifestaciones para protestar por el poco interés del gobierno a la educación. Así comenzó una fracción de la historia negra de nuestro amado México.
El año sesentaiocho marcó otra gran parte de esta historia oculta, el mal gobierno quiso callar tal acontecimiento para no opacar “Los Juego de la paz”, Los Juegos Olímpicos. Y que la ventana de México, abierta al mundo y “lleno de paz”, ocultaba al mundo su lúgubre suceso. No podemos olvidar la sangre derramada en la Plaza de las tres culturas, donde fueron atrincherados personas inocentes. La intelectualidad fue derramada en cadalsos de la paz, y la libertad quedo muda ante tal aberración; una vez más queriendo tapar el sol con un dedo. Acorralando como animales a todos aquellos que se manifestaban en contra de la resolución de un recorte al presupuesto educacional, al campo, y por otro lado, el derroche de dinero para los Juegos Olímpicos. El secretario de gobierno Luis Echeverria, alzó la voz, y como cacería, ordeno el ataque; el presidente en turno, Díaz Ordaz lo solapó creyendo y dando la excusa de que sólo el escuadrón ‘Olimpia’ podía mantenerlos en control… ¿Cómo pudo pensar eso? Si tan sólo eran personas que se manifestaban en paz, en silencio y sin más armas que su voz; cuando el ejército entró hasta su casa de estudios e invadió la UNAM, la sociedad repudiaba esta acción.
El primero de octubre el ejército abandona la UNAM y se desplaza hasta Palacio Nacional, sale de ahí con sus ‘tanquecitos’ de guerra para atosigar al pueblo que ya comenzaba a ser una sociedad crítica y se adentraba en sus problemas sociales.
Los problemas aun están vigentes, las voces calladas del sesentaiocho aun gritan: ¡JUSTICIA! Y arrastran las imágenes a la memoria, y nos hace pensar que aun no somos libres de expresarnos, y tenemos miedo a enfrentar la penosa realidad que aun evadimos.
Sí, vivimos en un país que democráticamente esta abierto a la libre expresión... sin embargo pasa esto… represión e injusticia al intelecto… lejos de olvidar, cada año se recuerda, y sólo pocos saben el significado de esta fecha y le dan la solemnidad debida… y como dijo mi comandante Ernesto “Che” Guevara:
¡Hasta la victoria siempre!
Cuentos para niños a la media noche
Inserción
Luis Fernando Martínez Padrón
"¿Y si lo delatara? Porque si hago eso, destruiré la vida del hombre más noble que he conocido. Si hago eso, me condeno para siempre. Y estaré solo, y seré como Judas Iscariote. Toda la vida llevaré una pena ¡Todos los días llevaré una pena!..." “¿Por qué no?...”
Fragmento del libro “Juguete Rabioso” de Roberto Arlt
¿Quién no ha tenido la intención de desaparecer los sentimientos dolorosos de su ser? Los dioses nos envidian la sensación que provocan en nuestro cuerpo, esos deseos, y por ellos es por lo que logramos trascender.
En qué momento la contemplación de nuestros traumas nos llega desde lejos y hemos preferido desecharlos para fincar propósitos extraños en un futuro nublado y discorde.
Los dioses retratan la investidura pura, que alejan a los mortales de sus destinos; pero son ellos lo que muestran las envidias de ideas pérfidas que se envuelven en atraer a los más aptos hacia ellos; desdeñando a los mortales que se atreven a vivir sus sentimientos sin más.
Por eso los dioses no bajan, porque les molesta encontrar la sabiduría en una lágrima derramada por un semejante, por convivir con la lluvia fría de enero, que envuelve nuestro rostro hasta ponerlo morado; ¿Han encontrado el susurro del viento en el camino? ¿Han visto el rostro del espejo? ¿Se han desesperado del calor matutino que despierta?
Aunque algunos humanos no puedan contestar las preguntas, se dedican a platicar de cómo vivirán en el más allá, se preocupan de lo que sus dioses les dirán cuando lleguen a la tierra prometida, desafiando con sus anhelos a los impúdicos que nos hemos atrevido a habitar este planeta.
Sin embargo, ellos mismos que preferirían ya vivir con su señor, tienen que soportar nuestra mísera existencia, y mirarnos de reojo con el seño fruncido; encontrándose con la disyuntiva de inquirirnos o maldecirnos por nuestra nula apreciación del siguiente mundo.
Mientras ellos ponen su dedicación al otro mundo, dejan de observar y contemplar las maravillas que nos rodean, a las cuales ellos califican de innecesarias, porque allá no tendrán ni frio ni calor, ni hambre ni sed, serán perfectos y encontraran la máxima expresión de unión entre esos seres mágicos y ellos.
En lo que tal vez es un cuento muy hermoso, ellos oprimen al desahuciado, lo abruman con negligentes parodias de lo irreal del mundo, y la nueva excitación que le podría esperar si se consagra a la única y verdadera congregación de este mundo.
¿Nunca les ha topado la idea de que nuestros sentidos son para algo más, que repetirlos en la primaria como loros? O entendiendo que nuestro paso por este mundo es de abstinencia, como muchos piensan ¿Por qué los tenemos? Debemos conocer que lo que podemos sentir es parte intrínseco de nuestro organismo, es lo que él mismo puede llegar a representar.
Olvidémonos de “ellos” dejémoslos que lleguen a su destino, lo que realmente debería importarnos es lo que pase con nosotros, el dolor, la angustia, la felicidad; muestras claras de que vivimos y las retendremos por nuestra vida; se lo haremos sentir al prójimo y dedicaremos alaridos de victoria en nuestro lecho.
¿Aun sigues pensando en que los malos momentos nunca los quieres volver a repetir? ¿Jurarías que es mejor no sufrir? Entonces tú, mi estimado, estas del otro lado, nunca entenderás que los dioses nos envidian por tener ese magnifico privilegio, el cual nos envuelve en un aura que nos hace mortales; sin los cuales no podríamos pasar del prologo de nuestro libro.
Necesitaríamos volver a repasar nuestras derrotas, para de esta manera producir nuevos avances en la cotidianeidad que nos rodea, deberíamos buscar los sentimientos, por aquellos que se fueron, por los que no nos amaron, por los que nos hicieron reír, y entregarnos a la contemplación de lo que nos produce.
Sin embargo, es tarde y nadie lo ve, es el momento de ir a quejarme personalmente con ese ser divino que “supuestamente” me trajo; que sirva de experiencia lo que he dejado, nunca se vive tan bien como esperamos, si alguien gusta puedo llevarle algún recado y a todos los que me acompañaron en mi travesía, ¿qué le vamos a hacer? la 9 mm ya la tengo cargada…