domingo, 5 de diciembre de 2010

Arely Andrea Núñez Arriaga

Al verse en la soledad, perdida en un dolor profundo,

creyendo que dar lo mejor de la frágil rosa era una buena decisión,

al final, saber que todo esto era sólo un simple engaño,

que sólo le dejó una llaga en el corazón.

Llegaste tú, sin saber, creyendo en una verdad falsa,

pero desmoronando el dolor que causó aquella mano sin piedad.

Volviendo a embellecer a la nueva y ahora fuerte rosa,

dejando la enseñanza y el amor dentro de sí misma.

Dentro de ti la rosa es de nuevo la misma de antes,

pero con mejores atributos.

Sin nombre

Juan Manuel Fernández García

Era el atardecer del séptimo día, y era cuestión de momentos para que el crepúsculo comenzara. Los otros días me había quedado absorta, como inmersa en la nada que te provoca el pensar en tu pasado, ese pasado que es ahora nada y que te afecta más que el presente. No había comido ni bebido nada, pero no sentía hambre; si había ido a ese lugar era para tratar de salir de mi vida, y cuando estás a punto de cambiar de forma, lo último en lo que piensas es en nutrir ese cuerpo que se transmutará en un ave, al menos eso me habían dicho, y convencida estaba de lograrlo.

El viento me llegaba contra la cara y sentía cómo los rayos del sol, que moría, me llamaban hacia él. Entonces, la tranquilidad me invadió. Una paz que jamás sent,í se metió por mi nariz y dejé que llenara mis pulmones. Recorrió cada arteria, cada vena y se extendió por mi piel. Salió por cada bello de mi cuerpo, cada cabello, y fui feliz de una vez por todas. Me dejé llevar por la sensación que me embargaba, pensé que el éxtasis podría ser algo similar o menos hermoso aún. Ahora escuchaba la música en la brisa y comprendía el lenguaje que el viento siempre está tratando de hablar. Veía el sol de frente y no me tenía que voltear la vista porque se presentó gentil, era más como una vela que como la luz implacable y árida que me había atacado los días anteriores. Los árboles parecían alegrarse con mi alegría y se movían al ritmo que el viento le marcaba.

Una oleada de pájaros de migración pasaron sobre mi cabeza formando ondas de cientos de metros y tuve el deseo de subir con ellos y seguirlos, cualquiera que fuese su destino. No era que nada me importara. Sino que ya nada tenía sentido. Tal vez pensarán que estaba loca entonces. Y lo estoy ahora que les cuento esto que fue tan verdad cómo que tú lo estás leyendo ahora.

Cuando era niña, escuché una historia que hablaba de la primer mujer de aquellas tierras, que al huir de los invasores, se arrojó al abismo, prefiriendo morir a perder su dignidad y condición dada por los dioses. Éstos, al darse cuenta de cuánto valoraba aquel ser sus presentes, le dieron una oportunidad, y al ir cayendo quedó convertida en ave y surcó el cielo libre para siempre.

Yo, buscando el mismo destino, me despojé de mis ropas, para no enredar mis nuevas alas que crecerían mientras caía al vacío, y mi metamorfosis fuera íntegra. Luego, con mis pulmones llenos de inmensa paz, retrocedí dos pasos y avancé cinco corriendo, y en el último d un salto y de pronto me encontré cayendo sin orden ni lugar hasta el abismo que terminaba en piedras redondas talladas por el lecho de un antiguo río.

Pero mis alas nunca aparecieron, tal vez los dioses estaban distraídos y no se compadecieron de mi sacrificio, ya ahora estoy atrapada dentro de las rocas, que se conmovieron, y en vez de recibirme dura y mortalmente, se hicieron como agua y me fundí con ellas, y esta historia la cuento a todos los que cansados de las jornadas, duerman cerca de el río cuando esté caudaloso.

Amor a distancia

Esther Razo

Dedicado a Adrián Rodríguez Montfort

¿Que pensarías si un día despierto y te digo que te quiero?

¿Que pensarías si un en día nublado llamo para decirte que te extraño?

Quisiera saber qué es lo que haces para que con sólo palabras me hagas necesitarte…

Cuando llega el final del día y saber de ti no es posible todavía, en mi rostro sólo hay llanto y me pregunto cómo es posible que me hagas falta tanto.

Y ya se que tus ojos aun no puedo ver, pero mi mas grande deseo es que algún día lo pueda hacer.

No me preguntes por qué está pasando, no me preguntes qué es lo que hace que me encantes tanto. Sólo quiero y te pido que si tú sientes lo mismo, no te calles y lo digas, mis labios esperarán por ti otro día.

Un amor a distancia no es lo que yo esperaba, pero al conocerte mi mundo cambió y eres tú al que yo buscaba.

Mi sueño es tenerte a mi lado y no dejar que el amor se vaya esfumando. Voy a conquistarte y a hacer que tú me ames, no me importa nada más en esta vida, que hacer que tú me digas que también me necesitas.

Quedarme a tu lado, por siempre a tu lado, es atravesar la distancia que todavía nos separa, es cambiar nuestro destino para al fin estar unidos, es dejar a un lado los prejuicios para demostrarnos que nuestro amor es más profundo, es hacer de una fantasía la realidad que viviremos cada día si tan sólo me dijeras que no es solamente una loca idea, que no te importa lo que haya, que tu quieres estar conmigo en cuerpo y alma.

Sólo dime que en tus sueños yo existo, que en la noche ya me extrañas y que en el día me necesitas, que ya formo parte de tu vida y que sin mí ya no existirías, sólo dime que me quieres y haz posible lo que parece imposible…

El sueño de poder estar juntos.

Xavier Calderón

Tantos intentos por cambiar,

tantas veces queriendo evitar esas aventuras,

que dichosos vivíamos,

tantos días sin cesar.

Pero tú, sólo tú,

eres el motivo por el cual,

he combatido con gran firmeza tantas otras aventuras,

que aun podría seguir viviendo.

Per tú, sólo tú,

con ese hermoso cabello rizado,

esos ojos deslumbrantes,

tan brillantes que motivan mi ser.

Con el hecho de mirarte,

tan sólo con mirarte,

mi ser queda atónito,

y mi alma queda blanda.

Dándome cuenta que lo que estoy,

es realmente enamorado.

Piedras

José Manuel Ramírez Gómez

Tal vez nunca sea posible decirte todo lo que en mi pecho he escrito,
en las buenas, en las malas,
todos los momentos que pasé contigo,
recuerdos grabados sobre piedra.

Tengo tantos recuerdos y tanto tiempo libre,
que me gustaría dormir y revivirlos todo un día.

Qué más da si en esta noche no pueda dormir tranquilo,
qué más da si la próxima semana no pueda estar contigo.

Los recuerdos felices viven en mi mente.

Piedras cayendo lentamente,
interrumpiendo el río de mi vida,
recuerdos que me mantienen sujeto,
a lo que nunca llegará a ser.

Te fuiste y pude encontrar mi soledad,
cuando te marchaste encontré mi corazón,
y ahora que vuelves a irte,
no me queda más en qué apoyarme.