lunes, 12 de julio de 2010

Juguémos mi juego

Michelle Carrillo

Quiero jugar un juego, mas no se si te atrevas, esta vez no tengo nada que perder, a excepción de la ropa que solo estorba, quiero jugar un juego, no se trata de que alguien gane, ambos lo haremos. Será mi revancha, daré todo por llegar hasta el final y espero tú lo hagas.

Estoy temblando, no es frío, estoy ardiendo en fiebre de pasión, no es por miedo, me siento más protegida que nunca ¿Por qué tiemblo? ¿Por qué tu voz se oye tan cortante?, es una unión comunicante de voces, sonidos, caricias, situaciones que empiezan por leves insinuaciones y terminan en abominables y deliciosas mordidas que no se pueden detener.

Quiero jugar, el día es hoy, esta noche, tú sabes dónde, siempre lo sabes, sabes que me gusta, cómo y en qué momento, me conoces tan bien que parece irreal, todo parece mágico. Con una palabra tuya, tan solo con una, puedes encender mi más intima fantasía, en la cual misteriosamente logras entrar, apoderándote de mi alma, de mi ser.

Y cuando terminamos, al mismo tiempo, con esa conexión mágica, una sonrisa aparece en mi, todo está bien, y puedo dormir tan tranquila como hace tiempo no lo hacia, me recuesto de lado, como me es costumbre, tú estas detrás mío, tan solo necesito un abrazo y un beso en la mejilla, dulces caricias que me hacen sentir como nunca antes lo estuve.

Cuentos para niños a la media noche

Yo me quedo con Goliat

Luis Fernando Martínez Padrón

A quién debemos la magnanimidad de las formas oscuras que profanan nuestra voluntad, enraizada de esperanzas vagas y sepulcrales mitos de austeridad.

Grandes mentes abiertas en las cuales se acostumbra el claroscuro de la ración incipiente que valora y pugna la idea liberal de los sionistas, que buscan la consolidación de ideas putrefactas y formulan la mentira capitalista del Tío Sam.

Enaltecido sea el que defiende la tierra esperanzadora de la raza capitalizadora que profiere la muerte lenta de un pueblo que solo tiene piedras como defensa y una ideología suprema en la cual repunta su muerte violenta en aras de verdadera libertad.

La discusión del antisemitismo nos discurre al grado de enajenación que provoca la querida “caridad” de las almas de los mortales a nivel mundial, pero hay que abrir bien grandes los ojos para que te des cuenta que el sionismo es la única causa de odio y depravación en la franja de Gaza.

Un pueblo errante que ni su mismo Dios le dio tierras y querer después de la triste derrota Nazista, adueñarse y señorear tierras escondidas del mar mediterráneo, es una divergencia contra natura que obliga a los sabios no embrutecidos a pedir y reclamar una solución desalmada a favor de los musulmanes.

Los judíos no pretenden la igualdad humanitaria que formaliza una entidad pulcra y caudaliza las enseñanzas del respeto heterogéneo que vincula promesas de ayuda mutua con los contextos sociales que impartirían justicia.

Yo no me quito el sombrero por darle a entender al patrón que él es la ley, ni mucho menos uso un Kipá, para demostrar conocimientos de una salutación envenenada con dardos de hipocresía y pidiendo la ayuda celestial de nuestro vecino del norte, que juntos son los encargados de la seguridad nacional.

No temas decir la verdad, y te puedo ayudar a decirte que las victimas de la segunda guerra mundial, no pueden ni por mucho, compararse a la desesperación que sufren los musulmanes a manos de los oligarcas sionistas.

Los gobernantes dictadores democratizados aplauden las hazañas de odio racial de los judíos y han desterrado de nuestra vida el nacionalsocialismo imperándolo como un anticristo ideológico y racial. Entonces Rabí quien ahora se ha vuelto el verdugo o basta preguntarnos si ¿Estábamos mejor con Goliat?

Estas líneas son de un circuito ampliado y visto desde el otro lado del espejo o ¿Existirá algún problema con ser antisemita? O ¿Es acaso imperante que nuestras mentes sean iguales?, así que te lo repito debemos ocuparnos de que todos podamos vivir en paz, en nuestra tierra, sin ser abducidos por un libro que alguien encontró en el fango.

Y a ti Sión las piedras caerán una tras otra porque Yahve se esconde entre las rejas y al pueblo querido le dará la espalda y siempre gritaremos a las naciones Muerte al sionismo y ¡Viva Palestina Libre!

Cuando salgas de tu casa

Joel Eduardo Rico Vallejo

Cuando salgas de tu casa, cuida bien qué camino tomas, no vaya ser que de repente vengas aquí; sal y recorre tus calles como siempre lo haces, ve a la tienda y pídele al tendero un remedio para los moscos que te acosan por las noches.

Cuando vayas sobre tus banquetas, te pido que te concentres en tu caminar, cuida bien tus pasos, no vaya ser que veas algo por ahí y te recuerde a mí, y cuando te des cuenta, tus pies ya te hayan traído a donde estoy yo.

Cuando salgas de tu casa, cuida que no te desvíes, anda al mercado y busca las mejores frutas para comer, las más tiernas y coloridas; cuando camines, enfócate y hazlo en línea recta y con la mirada baja, que tus pies no te lleven a mí.

Cuando salgas de tu casa, cuida que yo no te vaya a topar, cuida que yo no te vaya a mirar, no te arriesgues a que te encuentre por casualidad; por que juro que si vuelvo a mirar tus ojos de frente, no voy a tener más remedio que enamorarme de ti, y te juro, que jamás volverás a caminar sola.

Sin título

Cecilia Castro Gutiérrez

Sólo necesito gritarlo y quizás ya no lo sienta tanto, pero la realidad se disuelve entre nubes y autos, el tráfico que hay en el ciclo perturba el sueño, y los milagros no se dan, seguimos entre cambios de estación, que parecen eternos, y el calor hace que el tiempo trascurra lento, retumba un ruido que interrumpe la continua idea de llegar, ¿por qué callar?, si esto es evidente, ¿por qué no dejar que las ideas confluyan en una respuesta?, y así quizás el dolor se disipe y el tiempo no sea tan lento, ¿por qué ser siempre sólo uno, si tantos pensamientos se quedan en el metro?

Para el amor ausente

Juan Manuel Fernández García

Tú que ya no me ves más, que ya no caminas mis senderos, que te has vuelto diferente y hablas cosas que a veces no entiendo. Tú, mujer; tú, señora; tú, mi amante; tú, negro y lacio cabello. Déjame prometer. Si tu piel fuera, si tu piel fue. Tu voz se encuna entre la hierba y las azoteas cuando la luna la encuentra. Tu voz se mete en los recuerdos y con sólo ella te recreo toda y puedo aunque sea esta vez besarte. Tú que ya no ves mis ojos, tú que duermes y no te acuerdas que una vez yo te amé. Tú, morena; tú, valiente; tú, ingenua; tú, soñadora; tú, esperanza de nada; tú, mi espejismo. Déjame mentirte. Con tu cabello amarrarme al mundo, con tus uñas pégame al suelo, con tus besos lléname de aliento, con tu sudor hidrátame, con tu mirada drógame, enloquéceme con tus espasmos, haz que me pierda del tiempo y la existencia, mátame un instante en el tiempo para renacer amándote tanto que sea imposible. Tú, la que me hizo abrir los ojos y entregarme al sol todas las tardes, nadar sobre el hielo del pavimento, enterrar los pies en las olas del mar más negro. Tú, tú, tú y mil veces tú.