sábado, 11 de septiembre de 2010

A metro y medio del asfalto

Héctor Hernández Alfaro

Celebremos juntos el bicentenario de la independencia

Ha llegado el momento de celebrar, de una manera descomunal e inapropiada, aquello llamado independencia; de recordar a nuestros héroes y jactarnos de saber quiénes son y cuál fue su obra, hipócritamente gritar “viva”, después de escuchar su nombre; de sentir propio aquel sueño liberal. Saquemos sus restos (de dudosa procedencia) y pongamos sus urnas en exhibición, tratando de que aquellos huesos inertes nos encaminen de regreso al patriotismo, actualmente mal entendido.

Dejemos llevar a nuestros cuerpos, inconscientes, por la algarabía de celebrar, con una noche mexicana, tequila, pozole, zopes, etc., ¡qué más da lo que se este celebrando! Es una fiesta nacional y punto. Nos merecemos un día de fiesta nacional, después de todo somos una nación independiente desde hace ni más ni menos que doscientos años.

Y pues claro que tenemos motivos para celebrar, aumentamos el numero de ejecutados, nuestro país esta apunto de ser declarado un Estado fallido. Lo laico de nuestro Estado se ve amenazado cada vez que un Cardenal abre la boca para expresar su humilde opinión, después de todo, vivimos en la impunidad total; donde un Cura puede calumniar a nuestro más alto Tribunal, sin algún tipo de castigo, todo bajo el cobijo de una mal entendida moral. Nos encontramos en un punto donde la educación de nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, es impartida por un grupo de personas que creen que matar gente, traficar drogas, secuestrar y cualquier otro tipo de delito es bueno, siempre y cuando tengas tu botella de Buchanan’s, tu Land rover para pasear y con dólares en la bolsa; el mundo es perfecto, y cómo no verlo de esa forma si todos te mirarán con respeto y admiración. ¿Para eso queríamos la patria que se nos fue otorgada?

Tal vez sí tenemos algo que celebrar “nos duró bastante tiempo”, después de todo, doscientos años no es cualquier cosa. Y como dijo tan venerado cura: “viva el rey Fernando VII”. Quién sabe, tal vez en otros doscientos años estemos gritando al unísono: viva El Chapo, viva La Barbe, viva Calderón, viva El Peje, viva Beltrones, viva México cabrones.

“No tenemos que voltear al pasado para darnos cuenta de lo malo que es el presente, debemos ver el presente para ver que tan malo será el futuro”.

Corre y se va con...

Joel Eduardo Rico Vallejo

Corre y se va con… el gallo, que canta y recanta sin engaño; el diablo, es lo mismo si de algún gobernador te hablo; la dama, encarcelamiento injusto se llama; el catrín, de gastos y consumos sin fin; el paraguas, en Tabasco y Veracruz se mojan hasta las enaguas; la sirena, policía corrupta eterna; la escalera, para subir al cielo, aunque no entre cualquiera; la botella, de buen tequila y hasta mi patria se hace bella; el barril, porque trabajo de albañil; el árbol, si es que después del dieciséis sobra algo; el melón, para que siga mandando aquél pelón y bigotón; el valiente, para que ya no sufra mi gente; el gorrito, pobres, pobres, pero a celebrar “el grito”; la muerte, a todos nos toca teniendo un poco de mala suerte; la pera, a ver que fin de año nos espera; la bandera, esa ya hasta en los calzones la usa cualquiera; el bandolón, para el que nos roba mejor; el violoncelo, para los niños y los indocumentados que ya están en el cielo; la garza, para el que no tiene lo que gasta; el pájaro, por si me agarran… en un retén falso; la mano, que le roba a su propio hermano; la bota, para el que la besa y luego en las urnas vota; la luna, esa sí sale sin burocracia alguna; el cotorro, para el que piense que Moctezuma nos dejó sólo oro; el borracho, y festejar hasta en el rancho; el negrito, se hace lo que diga ese gringuito; el corazón, de los mexicanos casi sin vida y con justa razón; la sandía, para la balacera del otro día; el tambor, con los ecos de una revolución; el camarón, para los de arriba buscando títeres para su próxima función; las jaras, para la televisión que te dice lo que hagas; el músico, para que no abras el hocico; la araña, ¿elecciones para qué? Si ya sabemos quién gana; el soldado, cuidado que en la carretera no te vaya a salir por algún costado; la estrella, llena de libertad es más bella; el cazo, uno que otro gobernante haría buen caldo; el mundo, o preferiría decir ¿inmundo?; el apache, cuidadito el que otra vez se agache; el nopal, ¿si lo conoces?, o a tu estómago le hace mal; el alacrán, tan venenoso como el Cardenal; la rosa, para nuestra Carta Magna tan hermosa; la calavera, con tanta violencia esa la conoce cualquiera; la campana, la de Don Miguel por la mañana; el cantarito, para los que insisten en dar “el grito”; el venado, por si ese día andas desvelado; el sol, para las cosas como son; la corona, fuera la española pero la gringa que se asoma; la chalupa, dice la Iglesia que yo tengo la culpa; el pino, de encino; el pescado, todo lo que te diga la televisión hazlo a un lado; la palma, tómalo con calma; la maceta, hasta para una revolución necesitamos receta; el arpa, parece que los servidores públicos no tienen alma; la rana, para que estemos mejor el día de mañana… ¡buenas con la rana!

Apocalipsis, rapsodia y bohemia a 200 años luz

J. Alfredo C. Morales

Y me vi en medio de una gran marea humana, peor que animalejos contagiados por un anhelo patriótico en libertad sin dueño; frenesí ridiculizado por el desconocimiento total de su historia.

Fue así que se rompió el primer sello de la desgracia, un simple grito de valor aparente; vi como el pueblo que coreaba cantos bélicos de victoria con estupor miserable por 200 años, se ahogaba en la inmundicia del desempleo, la crisis y una guerra ajena por yerba que he fumado libre. Bajo el yugo su cuello dobleguen, pues la peste inmisericorde de la desigualdad, doblego al pobre, pues lo vi jodiendo a su hermano el humilde, para lamerle las tetas al rico.

El segundo sello trajo consigo el colapso de la vanidad, vi como ante mis ojos tanta parafernalia despilfarradora se desmoronaba de manera frágil; y tus templos, palacios y torres cayeron por la codicia de los cerdos que las rodeaban, no valieron mas madre que nuestra propia chingada, y terminaron valiendo pa` pura fiesta pagana.

Con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!, salieron las bestias del mismísimo Mictlàn, el tercer augurio resquebrajo el orgullo y amor a nuestros ancestros; no nos logramos ver ni como indígenas, ni como españoles; nacos a fin de cuentas, jodidos, pendejos, dependientes del imperio. Nos transformamos en la vergüenza de Quetzalcóatl y en la venganza de los desamparados a los que les hemos dado la espalda por más de 200 años libertarios.

De la brusca senda del olvido, el despojo y codicia nos maldijo con el más doloroso de los atentados al raciocinio y prosperidad; el cuarto sello trajo al maligno humo tempestuoso, malformación resultante del caudillismo fraternal; y lo bautizamos como Neoliberalismo disoluto; defendieron nuestra soberanía en las memorias innombrables de 68, y defendieron nuestra moneda como un perro rabioso. A su vez engalanaron su paso con dos corporaciones que fabricaban sueños, un monopolio de comunicación seducía a los desconocidos, y caían a una identidad solidaria; convirtiéndonos del si se puede, al ya se pudo.

Con el quinto sello se redujo a cenizas todo pacto de concordia; Un soldado en cada hijo te dio patria mía, mueren acribillados en tus fronteras, palacios y torres; fue cuando divise el mortero proyectil que mataba uno por uno los pasos del progreso, la violencia engendraba más violencia; y al tratar de querer ser salvados, los falsos mesías gubernamentales de vanagloriaban de acciones que embaucaban al pueblo y tiraban todo a la mierda. Y de los caídos en batalla no se veía gloria ni muertes dignas; ni ¡un sepulcro para ellos de honor!

No soporte tal humillación revelada ante mí, ¡Guerra, guerra! En el monte, en el valle, fueron las catástrofes que ahora presenciaban mis ojos, derretido el sexto sello, ni la compasión, ni misericordia se nos fue demostrada como pueblo, ahora todos corrían a donde pudieran… y el pez grande se come al pez pequeño… y el hombre se comía al hombre: vendíamos nuestra identidad, al mejor postor imperialista; ahora nos pateaban la cola con una piltrafa llamada globalización; Mas si osare un extraño enemigo, déjalo pasar como si nada, y deja que se robe la dignidad o mejor aun, que te la pague con un sueldo miserable.

Fue así que el séptimo sello no resistió, pues era demasiada la carga de la historia; de sus ruinas existan diciendo: De mil héroes la patria aquí fue; como esperanzados a seguir el ejemplo de una ideología de cambio radical; en el séptimo sello pude ver surgir la esperanza del mismo pueblo, para el pueblo; mas que tragedia, los héroes urbanos que se partían el lomo de sol a sol, supieron exigir con igualdad, anhelo y educación; pero sobre todo, sin el estomago vacio.

Angélica Olmedo Vidaurrazaga

Terminemos de hablar de todo y de nada, dejemos que las cadenas de la colonización se asomen, y festejamos, sí claro, el bicentenario. La gran fiesta, el gran festejo de estar hipotecados de una gran conquista en donde nuestra cultura murió ahogada por espejitos y nuestros penachos intercambiados por sueños e ilusiones. Festejemos el tiempo en que cruelmente fuimos mutilados y engañados, y nos han hecho creer que la señora independencia fue la victoria de nuestro pueblo, donde el señor Don Miguel Hidalgo es ahora nuestro héroe y mártir, dónde una vez más el pueblo fue utilizado y sobajado para los fines de otros, que no se sentían orgullosos de ser mexicanos, en su mayoría no lo eran, simplemente por que fueron amenazados con perder todos sus derechos, tan sólo por haber nacido en este sagrado suelo.

¡Pero festejemos!, claro, nuestro materialismo histórico, donde en vez de saludar a Quetzacoatl y saber hablar Nahuatl, nos esmeramos por saber hablar inglés, por aquello de la modernidad, ¡Ja!..... y aun así seguir gritando: "viva México", que sólo fue institucionalizada por un tal señor Díaz, que sólo quería más barulla en su cumpleaños. Y cómo olvidar a nuestra gente revolucionara, esos rostros sin nombre, esos niños, esas mujeres que dejaron el metate y empuñaron su ‘30-30’ y siguieron a su hombre, tras de su caballo. No olvidemos ese pueblo que cansado de trabajar sin salario y sin tierras propias, se levantaron en armas hartos de verse pobres al igual que su país; hartos de que el jabón de olor era un privilegio y ellos sólo jabón de lejía.

La revolución, llena de grandes personajes, contrastes y traiciones, claro ¡El poder corrompe como siempre!....., otra ilusión más al pueblo. ¡Y si tenemos que festejar!, claro. Y hemos vivido entre tanta cultura y raíces… nos avergonzamos de ello... y lo tiramos a la basura. De ser un pueblo rico, nos hemos quedado pobres, en ánimos de levantamiento, en falta de valor para hacer lo que un puño de hombres comenzaron hace cien años. Y como se dice en la jerga popular: "si Villa viera esto, se volvería a morir de la vergüenza", y después de esto, ¿qué más hay que festejar?..... ¿Y la guerra cristera? ¿Dónde y cuándo se celebrará? La separación del Estado con la Iglesia..... Rechazaba la Constitución, que según violaba sus derechos ¡Ja! Es imposible no ser sarcásticos.

No olvidemos a aquellos estudiantes, que hartos, igual por el recorte a la educación, se manifestaron con respeto y en silencio, los asesinan si piedad, masacrándolos.

Así es, festejemos a un pueblo consumido por la conformidad, un pueblo que cada vez que tiene el intento de levantarse, se cae o lo tumban... Festejemos y gritemos !viva México cabrones¡ Porque esto aun no acaba, que esta celebración sean un grito más de independencia y revolución, y nos aferremos a la lucha y nos unamos a la emancipación de los pueblos, que dejemos ser socialistas utópicos y demos una salida real a los problemas de la explotación a nuestro pueblo, y…

¡ Que viva México cabrones¡

lunes, 16 de agosto de 2010

Versión imprimible, Calmecac número 24, mes de Agosto de 2010

Muchas gracias a las personas que hacen posible que este proyecto perdure. El archivo viene en formato PDF así es que necesitas un programa para poder abrirlo, si no tienes alguno puedes bajar gratuitamente el Adobe Reader en www.adobe.com o bien buscar otro. Te recomendamos primero bajar las instrucciones de impresión y armado, si tienes alguna duda, contáctate con nosotros a revista.calmecac@gmail.com


Instrucciones de Impresión y armado
http://www.mediafire.com/?j4t1g1mgymd

Revista imprimible Calmecac número 24, mes de Agosto de 2010
http://www.mediafire.com/?hu3fjx7nnk9kw06

Contribuyentes editoriales: Alejandro García Miranda, Joel Eduardo Rico Vallejo

Diseño y Dirección: Joel Eduardo Rico Vallejo

Escritores: Ulises Regalado Ramírez (Guanajuato, Gto.), Mario Iván Samaniego Contreras, Luis Fernando Martínez Padrón, Cecilia Castro Gutiérrez (México, D. F.), Alex Garrigóz (Guanajuato, Gto.), Juan Manuel Fernández García (Romita, Gto.), Michelle Carrillo.